España violenta

La actividad teatral fue intensa en los últimos años de Federico García Lorca. A la vuelta de Hispanoamérica retomó las giras con La Barraca a la vez que aumentaba su compromiso social con los más desfavorecidos a través del teatro tal como expuso en distintas entrevistas: “Un teatro sensible y bien orientado en todas sus ramas, desde la tragedia al vodevil, puede cambiar en pocos años la sensibilidad de un pueblo; y un teatro destrozado, donde las pezuñas sustituyen a las alas, puede achabacanar a una nación entera”.

Federico definió Granada en una entrevista como “Una tierra del chavico donde se agita actualmente la peor burguesía de España”, lo que pudo influir en su trágico final al regresar a la ciudad.

Lorca no fue ajeno a la creciente tensión política que invadía España y que culminó en la sublevación contra la República en julio de 1936. La violencia entre izquierdas y derechas en Madrid preludiaba el estallido de la Guerra Civil. Lorca, aunque eludía el compromiso partidario directo, apoyó más que nunca, a través de sus manifestaciones públicas, las ideas de renovación traídas por la II República.

Federico García Lorca con unos amigos en el Pilar de Carlos V, en la Alhambra.
Federico García Lorca con unos amigos en el Pilar de Carlos V, en la Alhambra. / Foto: Fundación FGL

Sin embargo, dado que el clima de violencia en Madrid iba en aumento, igual que los rumores de un golpe militar, Federico decidió, el 13 de julio de 1936, el mismo día del atentado contra José Calvo-Sotelo, abandonar Madrid y marcharse a Granada a celebrar en la Huerta de San Vicente su onomástica y la de su padre como era costumbre en la familia. Antes de partir, en una entrevista con Luis Bagaría aparecida en El Sol, hizo una definición de Granada que pudo influir en su trágico final: “Una tierra del chavico donde se agita actualmente la peor burguesía de España”.