Tras la crisis, Nueva York

En la primavera de 1929, Fernando de los Ríos, antiguo maestro de Federico y amigo de su familia, propuso que el joven poeta le acompañara a Nueva York, donde tendría la oportunidad de aprender inglés, de vivir por primera vez en el extranjero y, quizás, de renovar su obra.

Los nueve meses que Lorca pasó en Estados Unidos cambiaron su visión de sí mismo y de su arte.

Se embarcaron en el Olympic y llegaron el 26 de junio. La estancia en Nueva York fue, en palabras del propio poeta, una de las experiencias más útiles de su vida. Los nueve meses que pasó -entre junio de 1929 y marzo de 1930- en Nueva York y Vermont y luego en Cuba hasta junio de ese año, cambiaron, según Christopher Maurer, su visión de sí mismo y de su arte.

En marzo de 1930, Lorca salió de Nueva York en tren con rumbo a Miami, donde se embarcó para Cuba. En La Habana impartió cinco conferencias y trabajó en la obra teatral El público, que terminaría en Granada tras desembarcar en Cádiz a finales de junio, después de tres semanas de viaje.

Federico García Lorca en la Huerta de San Vicente, vestido con el mono de La Barraca.
Federico García Lorca en la Huerta de San Vicente, vestido con el mono de La Barraca. / Foto: Fundación FGL

El 14 de abril de 1931 se proclama la II República que supone la recuperación de las libertades públicas tras la dictadura de Primo, la restauración de las ilusiones perdidas, la renovación de las artes y las letras y el ensayo de nuevas políticas sociales y culturales que, sin embargo, levantaron en las derechas una seria y contundente oposición.

Federico se sumó activamente al nuevo régimen. Bajo el patrocinio de los comités de cooperación intelectual, Lorca impartió numerosas conferencias sobre el cante jondo y sobre su experiencia en Nueva York, aunque su mayor compromiso lo adquirió con la creación de La Barraca, una compañía para difundir en la España rural el teatro clásico español.