De la Universidad a Madrid

Los hechos más decisivos en la facultad fueron su relación con los catedráticos Martín Domínguez Berrueta y Fernando de los Ríos. Con Martín, un docente influenciado por la Institución Libre de Enseñanza trabó una estrecha relación y organizó una serie de viajes de estudios que permitieron a Federico visitar Baeza y conocer a Machado o recorrer Castilla. Las excursiones lo decantaron por la literatura e inspiraron su primer libro, Impresiones y paisajes, publicado en 1918 y costeado por su padre. De los Ríos, que habría de tener una influencia superior en su vida, lo animó a irse a Madrid a estudiar en la Residencia de Estudiantes y le entregó una carta de presentación para Juan Ramón Jiménez.

No todo fueron facilidades en la Residencia de Estudiantes. José Moreno Villa recuerda las trabas que su homosexualidad levantó entre algunos compañeros.

Foto de Federico García Lorca joven.
Foto de Federico García Lorca joven. / Foto: Fundación FGL

Entre 1919 y 1926, Federico conoció como residente a muchos de los más importantes escritores e intelectuales del país y, en particular, a los creadores que más influyeron en él: Luis Buñuel, Rafael Alberti y Salvador Dalí. Además, gracias a la muy activa política cultural del director de la Residencia, Alberto Jiménez Fraud, pasaron por allí numerosos conferenciantes, ente ellos Paul Claudel, Valéry, Max Jacob, Le Corbusier, Chesterton o Wanda Landowska. No todo fueron facilidades. José Moreno Villa recuerda las trabas que su homosexualidad levantó entre algunos compañeros.

En 1921 publicó su segunda obra, Libro de poemas, una colección de 67 composiciones escritas en la adolescencia o juventud que tratan sobre la pérdida del paraíso infantil, la crisis o el desencanto. Son la expresión poética de la desilusión. La edición también la pagó su padre. Los poemas están llenos de referencias a los paisajes de su adolescencia: “Mi corazón reposa junto a la fuente fría” (poema Sueño, 1919).

Imagen de Federico García Lorca en Órgiva, en la Alpujarra.
Imagen de Federico García Lorca en Órgiva, en la Alpujarra. / Foto: Fundación FGL

En los años iniciales en Madrid compuso los poemas de Canciones, que no se publicaron hasta 1927. En estos textos son más manifiestos el juego y el humor propios de la vanguardia que conoció en la Residencia de Estudiantes. Las estancias en Madrid las simultaneó con largas permanencias en Granada, donde aún cursaba Derecho y frecuentaba a sus amigos.