El asombro de Asquerosa

La familia se trasladó a vivir a la vecina Asquerosa (después Valderrubio) hacia 1906 a causa de los múltiples negocios que el padre tenía allí. Primero habitaron, pero por poco tiempo, una vivienda en la calle Ancha, junto a la parroquia, y después se trasladaron a una amplia casa de labor ubicada la calle Iglesia número 20 que se convirtió en hogar permanente hasta 1908 y luego, hasta 1926, en residencia de verano.

Las fuentes de la Teja y La Carrura, a 500 metros aproximadamente de Valderrubio, fueron lugares de inspiración de sus primeros poemas.

Federico García Lorca con 12 años.
Federico García Lorca con 12 años. / Foto: Fundación FGL

Allí, entre alamedas, fuentes y ríos, tuvo su “primer asombro artístico”, se formó como músico, tanteó por primera vez la literatura y escribió las composiciones que surtirían Libro de poemas, Canciones y Suites. La influencia de la Vega, sin embargo, fue más profunda y duradera y aparecería más o menos explícita en el Diván del Tamarit.

Valderrubio inspiraría una de sus últimas obras teatrales, La casa de Bernarda Alba, basada en gran medida en hechos y personajes auténticos, lo que suscitó algunos enfrentamientos familiares, y algunas escenas de Yerma y Bodas de sangre.

Las fuentes de la Teja y La Carrura, a 500 metros aproximadamente de Valderrubio, fueron lugares de inspiración de sus primeros poemas. Buena parte de su obra juvenil tuvo su origen en la ribera del Cubillas. “En aquel paraíso”, recuerda su hermana Isabel García Lorca, “entre las alamedas del río discreto, que es el Cubillas, afluente del Genil, se pasaba horas escribiendo”.

Federico García Lorca en su época de bachiller.
Federico García Lorca en su época de bachiller. / Foto: Fundación FGL