Zambrano Alarcón, María

María Zambrano 1

Filósofa, ensayista y escritora nacida en Vélez-Málaga el 22 de abril de 1904, aunque fue inscrita en el Registro Civil tres días después debido a las dudas de su padre de que pudiera sobrevivir por su débil constitución (“nací medio muerta, hasta el punto de llegar el borde de la muerte, amortajada inclusive”, escribió desde su exilio en Ginebra en 1981). Esa constitución frágil le acompaño siempre pero no impidió que compusiera una amplísima y original obra sustentada en el pensamiento poético y el compromiso social y político. Su obra fue redactada mayoritariamente fuera de España, país del que huyó en 1939 tras el triunfo de Franco y que no volvió a pisar hasta el 20 de noviembre de 1984. Falleció en Madrid en 1991 después de recibir numerosos reconocimientos como el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación en 1981 y siete años después el Cervantes. En 1937 publicó en Chile la primera antología de Federico García Lorca un año después de su asesinato con el sobrio título de Antología.

Por fecha de nacimiento perteneció a la Generación del 27 y, de hecho, participó activamente en las innovaciones educativas y culturales que trajo la República, como la Misiones Pedagógicas, que la llevaron a Cáceres, Huesca y Cuenca.

En 1924 su familia se trasladó de Málaga a Madrid, lo que le posibilitó, como alumna de la Universidad Central, recibir el magisterio de los principales pensadores de la época como Manuel García Morente, Julián Besteiro y Xavier Zubiri, en cuya cátedra de Historia de la Filosofía trabajó como profesora auxiliar. Fue una de las escasas mujeres, si no la única, participante en las reuniones de la Revista de Occidente. En una entrevista en los años ochenta del siglo pasado, José Luis López Aranguren bromeaba evocando aquellos encuentros estrictamente masculinos: “Íbamos no a escuchar a Ortega sino a admirar sus piernas”.

A pesar de sus simpatías por la coalición republicana-socialista de 1932 y de haber sido invitada a formar parte de la candidatura del PSOE, sugerencia que rechazó, cometió “el error” de firmar el manifiesto para la creación del Frente Español, una plataforma que pronto derivó, bajo el influjo de José Antonio Primo de Rivera, en un movimiento de corte fascista.

En Chile preparó y sufragó con sus propios medios una antología de la obra de Lorca para la editorial Panorama que incluyó una esclarecedora nota preliminar en la que lo proclama heredero de Rubén Darío, Juan Ramón Jiménez y Antonio Machado.

La pensadora, sin embargo, dejó claras sus afinidades políticas. El 18 de Julio de 1936 se afilió a la Alianza de Intelectuales para la Defensa de la Cultura. En los años anteriores de la sublevación militar conoció, a través de Maruja Mallo, a intelectuales y creadores como Valle-Inclán, Rafael Dieste, Luis Cernuda o José Bergamín (con quien colaboró en la revista Cruz y Raya).

María Zambrano Alarcón

Su amistad con Federico García Lorca está ligada a la intensa y afanosa relación sentimental con su primo hermano Miguel Pizarro Zambrano, miembro de la tertulia de El Rinconcillo. Federico, Miguel y María coincidieron por primera vez en 1921 en Segovia. María contaba 17 años y Federico 21. Fue el inicio de una admiración mutua que cristalizó en 1937 con la publicación en Chile por parte de Zambrano de Antología, una de las primeras colecciones de poemas de Federico tras su asesinato en agosto de 1936 entre Víznar y Alfacar. La pensadora malagueña, que había cancelado la relación amorosa con su primo Miguel en 1934 tras una década de mutua devoción, contrajo matrimonio en septiembre de 1936 con el historiador Alfonso Rodríguez Aldave, a quien acompañó a su destino como secretario de la Embajada de España en Santiago de Chile. Allí conoció el asesinato de García Lorca y decidió, pese a los escasos medios (no disponía siquiera de sus obras completas), preparar y sufragar con sus propios medios una antología para la editorial Panorama que incluyó una esclarecedora nota preliminar en la que lo proclama heredero de Rubén Darío, Juan Ramón Jiménez y Antonio Machado. Zambrano atribuye a Lorca haber encabezado en la poesía española un “Renacimiento” que antepuso la lírica popular al elitismo literario: “Y Federico García Lorca ha sido el primero tal vez en alumbrar este Renacimiento. La poesía no es cuestión de una élite, sino que iba haciéndose social: corrían los romances del Romancero gitano por toda España. Era demasiado. Esto era en verdad -reconozcámoslo- más grave que fundar un partido político, que sustentar unas ideas políticas que García Lorca nunca dijo tener […]. Pero la función social del escritor, cosa más honda que una determinada política, estaba cambiando en España y en Lorca era muy evidente”. Buena parte del pensamiento de Zambrano está sustanciado ya en el sintético y admirable prólogo.

La Antología la reeditó la Fundación María Zambrano en 1987. En la introducción proclama; “¡Qué suerte la de Federico que la enormidad cometida con él, como con tantos otros, haya venido a ser un símbolo!”.

Como pensadora, su aportación más original es la llamada “razón poética” que opone a la “razón pura” de Kant y la razón vital e histórica de su maestro Ortega.

Su vida como profesora exiliada fue muy activa. Residió en Cuba como enseñante de la Universidad de La Habana; en México, en la Universidad de Morelia, invitada por la Casa de España; fue profesora en la Universidad de Puerto Rico y, ya de vuelta a Europa, residió en París, en Italia y, finalmente, en Ginebra, donde falleció.

María Zambrano Alarcón

Como pensadora, su aportación más original es la llamada “razón poética” que opone a la “razón pura” de Kant y la razón vital e histórica de su maestro Ortega. La razón poética de Zambrano es una razón que trata de penetrar en los “ínferos” del alma (las manifestaciones primarias de la vida de la psique) para descubrir lo sagrado, que se revela poéticamente. La razón poética nace como un nuevo método idóneo para la consecución del fin propuesto: la creación de la persona individual. El método de la razón poética persigue la desvelación de las formas antes de la existencia del lenguaje e incluso de los conceptos y los juicios. La palabra “realidad”, en el contexto del conocimiento poético, apunta a todo aquello que el ser humano experimenta poéticamente como fundamental (la vida, el ser), y de ahí que Zambrano recurra a metáforas como la raíz o el corazón.

Su larga vida dedicada a la metafísica le valió, al final de su existencia, el Premio Príncipe de Asturias (1981). Su vida de exiliada terminó, ya con la salud muy deteriorada, el 20 de noviembre de 1984 y cuatro años después recibió el Premio Cervantes. Murió el 6 de febrero de 1991 y sus restos fueron enterrados, junto a los de su madre y su hermana, en el cementerio de Vélez- Málaga, sede de la fundación que lleva su nombre. Su epitafio es un verso del Cantar de los Cantares: “Surge amica mea et veni” [Levántate, amiga, y ven].

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