Machado Ruiz, Antonio

Escritor emblemático de la Generación del 98 que cultivó la poesía, el teatro y la narrativa. Nació en Sevilla el 25 de julio de 1875 y murió en Colliure (Francia) el 22 de febrero de 1939 cuando trataba de cruzar los Pirineos camino del exilio con su madre y su hermano José. Su formación personal, desde los años juveniles, estuvo ligada a la Institución Libre de Enseñanza. Durante la Guerra Civil mostró su compromiso con la República. Como profesor de francés ocupó cuatro plazas que influyeron decisivamente en su obra y su vida: Soria, en 1907; Baeza (Jaén), en 1911; Segovia, en 1919 y finalmente Madrid. Durante su estancia Baeza conoció a Federico García Lorca en dos de los viajes de estudios organizados por Martín Domínguez Berrueta, amigo personal de Machado y también ligado a los preceptos institucionistas. Según el catedrático Luis García Montero, el encuentro supuso el primer paso “del deslizamiento de Lorca a la poesía” pues por aquellos años aún dudaba si dedicarse a la música.

Nació en una vivienda de alquiler del Palacio de las Dueñas. Fue el segundo varón de una familia de ocho hermanos. Sus padres fueron Antonio Machado Álvarez, abogado y folclorista que firmaba con el seudónimo de Demófilo, y Ana Ruiz. En 1883 comenzaron los traslados de los Machado que no cesarían nunca. Ese año la familia viajó a Madrid. Antonio, con ocho años, ingresó en el colegio de la Institución Libre de enseñanza donde tuvo como preceptores, entre otros, a Giner de los Ríos y Joaquín Costa.

El Madrid finisecular pone en contacto a Antonio con la bohemia y le brinda una primera experiencia teatral: entra en la compañía de María Guerrero. En 1899 está en París con su hermano Manuel. De vuelta a Madrid en 1902 publica su primer libro Soledades y colabora en revistas como Blanco y negro, Helios y Alma Española.

Su primer destino como profesor de francés fue Soria. Allí, en 1907 conoció a su primer gran amor, Leonor Izquierdo, una adolescente de solo trece años a la que llamará el “hada más joven”; la pareja tuvo que esperar dos años para el casamiento. En 1910, gracias a una beca de la Junta de Ampliación de Estudios, ambos visitan Francia donde conocen al padre del Modernismo, Rubén Darío. En 1912, coincidiendo con la publicación de Campos de Castilla, muere Leonor a causa de una enfermedad pulmonar. Tenía 18 años.

Machado, destrozado, pone tierra de por medio y cambia Soria por Baeza donde vivirá los próximos siete años. Un Machado deprimido llega a una ciudad con escasos recursos para el consuelo. En Baeza, desolado, escribe a Unamuno: “No hay más que una librería donde se venden tarjetas postales, devocionarios y periódicos clericales y pornográficos. Es la comarca más rica de Jaén, y la ciudad está poblada de mendigos y señoritos arruinados en la ruleta”.

En Baeza, sin embargo, en 1916, conoció a un jovencísimo Federico García Lorca en el viaje de estudios organizado por Domínguez Berrueta. La visita se repitió en 1917. Machado y Lorca participaron juntos en un concierto celebrado en el Casino. El profesor de francés leyó un fragmento de La tierra de Alvargonzález, que sería montada por La Barraca años después, y Federico interpretó al piano un fragmento de La vida breve de Falla y canciones populares. Lorca evocó la visita en un capítulo de su primer libro, Impresiones y paisajes (1918) en el que si bien no nombra a Machado sí recrea el espíritu de la ciudad donde residió. La relación admirativa entre ambos fue duradera. En 1933, con ocasión del estreno de Bodas de sangre en el Teatro Infanta Beatriz de Madrid, Machado, que no asistió al estreno sino a una función posterior, le escribió: “Querido y admirado poeta: Hasta la noche de ayer no pude ver su magnífica tragedia Bodas de sangre. Tuve la satisfacción de unir mi aplauso al de un público tan numeroso como entusiasta, ¡Bravo y a otra!”.

En noviembre de 1919 Machado, deja Baeza por Segovia. Allí, nada más instalarse, funda la Universidad Popular Segoviana. En 1927 es elegido miembro de la Real Academia de la Lengua si bien nunca llegó a tomar posesión en parte por su desinterés. “Dios da pañuelo a quien no tiene narices”, comentó a Unamuno. Un año más tarde conoce a su segundo gran amor, la misteriosa Pilar de Valderrama, una mujer casada y madre de tres hijos, que irrumpe en Segovia con una carta de presentación y un pretexto para iniciar la relación con el poeta. A partir de ahora será Guiomar, la musa que inspirará sus versos.

El 14 de abril de 1931 se proclama la República y Machado es uno de los elegidos para tremolar la bandera tricolor en el balcón del Ayuntamiento de Segovia. “Con las primeras hojas de los chopos y las últimas flores de los almendros, la primavera traía a nuestra república de la mano”, anota. En octubre de ese año la República otorga a Machado la ansiada cátedra de francés en Madrid en un instituto, donde se traslada con su familia. Son los años en los que echa a andar por el mundo a sus dos pensadores apócrifos, Juan de Mairena y Abel Martín.

El inicio de la contienda civil abre la caja de las congojas y acelera el final. El 8 de septiembre de 1936 la prensa madrileña confirma el rumor sobre el asesinato de García Lorca en Granada. La conmoción es enorme. En unas notas manuscritas apunta: “Un grupo de hombres-¡de hombres!- un pelotón de fieras lo acribilló a balazos, no sabemos en qué rincón de la vieja ciudad del Genil y el Dauro, los ríos que él había cantado. ¡Pobre de ti, Granada! Más pobre todavía si fuiste algo culpable de su muerte. Porque la sangre de Federico, tu Federico, no la seca el tiempo. Sí, Granada, Federico García Lorca era tu poeta. Lo era tan tuyo que había llegado a serlo de todas las Españas pulsando tu propio corazón”.

En esas líneas está contenida toda la rabia y el dolor que desarrollará en su poema El crimen fue en Granada que aparecerá el 17 de octubre en la revista Ayuda, Semanario de la solidaridad, que acaba así: “Labrad, amigos, /de piedra y sueño, en la Alhambra, / un túmulo al poeta, /sobre una fuente donde llore el agua, / y eternamente diga: / el crimen fue en Granada, ¡en su Granada!”.

Un mes después Machado es evacuado casi a la fuerza de Madrid por la Alianza de Escritores y trasladado a la sede del gobierno republicano, en Valencia, donde multiplica sus apariciones y escritos en pro del régimen y participa en el Congreso de Escritores para la Defensa de la Cultura.

Ante el peligro de que Valencia quede aislada, los Machado (Antonio, su madre Ana Ruiz, su hermano José y las hijas de este) se refugian en Barcelona y desde allí, el 22 de enero de 1939, se suman a una caravana compuesta por cuarenta españoles que huyen a Francia. Apenas a medio kilómetro de cruzar la frontera tuvieron que abandonar el coche y proseguir a pie en unas condiciones terribles hasta la estación de Cerbère donde pernoctan en un vagón abandonado en una vía muerta. El 28 de enero, con ayuda de los escritores Corpus Bargas y Tomás Navarro Tomás, llegan a Colliure y se hospedan en la que será su última morada, el Hotel Bougnol-Quintana.

Antonio Machado expiró a las tres y media de la tarde del 22 de febrero de 1939. Aunque ocultaron la noticia a su madre, Ana Ruiz, que tenía 85 años, rompió a llorar. Sobrevivió a su hijo solo unos días.

En 1941 el Régimen expulsó a Machado del cuerpo de catedráticos de instituto.