Osorio, Marta (Josefina Garrido)

GM060613_PENON_16.jpg

Investigadora, actriz y escritora, principalmente de libros infantiles, nacida en Granada el 29 de febrero de 1924 y fallecida en la misma ciudad el 3 de agosto de 2016. Por una serie de circunstancias fortuitas y trágicas fue la receptora del legado del también escritor y periodista Agustín Penón, que contiene los manuscritos inacabados, documentos, testimonios y fotografías reunidas durante su estancia en Granada entre febrero de 1955 y septiembre de 1957 con el propósito incumplido de publicar un libro sobre las circunstancias del asesinato de Federico García Lorca en 1936. Tras distintas vicisitudes y cambios de mano de la documentación, Marta Osorio reconstruyó y editó por fin en 2009 Muerte, olvido y fantasía. Crónica de una investigación sobre Federico García Lorca de Agustín Penón, uno de los trabajos más rigurosos sobre lo ocurrido en torno al poeta en los fatídicos días que siguieron a la sublevación militar contra la República en julio de 1936 y, a la vez, un compendio testimonial de primera magnitud obtenido por Penón de los protagonistas del levantamiento en Granada a los que pudo entrevistar y de la detención y asesinato de Lorca. El libro, aparecido en la editorial Comares, es también una valiosa descripción de la Granada de mitad de los años cincuenta y de los personajes sórdidos o brillantes que pululaban por los cafés y mentideros.

Josefina Garrido, antes de usar el pseudónimo de Marta Osorio, era una chica con inquietudes teatrales atada, sin embargo, al ambiente provinciano y triste de la posguerra. En 1955, Josefina, hija de Fermín Garrido, un médico muy conocido que vivía en una vivienda de los Hotelitos de Belén (una urbanización de casas individuales situada en el barrio del Realejo donde residieron personalidades tan dispares políticamente como el grabador y escenógrafo Hermenegildo Lanz; el rector de la Universidad de Granada Salvador Vila, asesinado en 1936, o José Nestares, delegado de Orden Público y jefe del sector de Víznar durante la Guerra Civil), formaba parte de una de las dos compañías de teatro de aficionados que competían en Granada. Una, el Teatro Universitario de Cámara (TUC), que dirigía el poeta Víctor Andrés Catena. La otra, el Teatro de Estudiantes Universitarios (TEU), estaba vinculada a Falange y la dirigía el dramaturgo José Martín Recuerda, autor de La llanura, una pieza sobre la represión que sucedió a la guerra y que no se representó hasta pasados cincuenta años.

Marta Osorio, tras catorce años de trabajo, publicó en 2009 su extraordinaria versión personal del trabajo de Penón, un libro (Miedo, olvido y fantasía) donde se entrecruza la escritura de ambos y que constituye una de las principales indagaciones sobre la muerte de García Lorca y la Granada de 1936 y 1955.

Josefina tenía 30 años cuando Penón llegó a Granada y ambos trabaron una creciente amistad que continuó a través de la correspondencia que mantuvieron desde que abandonó Granada. Precisamente en aquellos días de 1955, Josefina estaba ensayando una versión de La Celestina adaptada por Catena que se iba a estrenar el 17 de junio en el Palacio de Carlos V. Sin embargo, el integrismo político y, sobre todo, religioso de la época no sólo vetó el estreno, sino que organizó un alboroto que cambió el rumbo de la actriz.

Según la nota aparecida en el diario Ideal el mismo día del estreno, la representación fue prohibida “ante los graves reparos de orden moral que se han formulado […]. Esta alcaldía, consultado además el Excelentísimo señor gobernador civil y el Excelentísimo rector magnífico de la Universidad […] ha decidido suspender dichas representaciones”.

El propio Penón dedica un capítulo a aquel episodio de censura. Todo partió, dice, de un sacerdote que, tras oír ciertos comentarios de los ensayos, los puso en conocimiento del rector y del arzobispo. No satisfecho con eso, escribió a la actriz protagonista advirtiéndole de la inmoralidad de encarnar a una “alcahueta”. Las noticias llegaron a las monjas del colegio donde se formó Josefina. Ante el temor de verse implicadas, las religiosas exigieron también la intervención de los poderes públicos.

El escándalo señaló a Josefina, que fue amenazada de excomunión por el arzobispo. La actriz determinó marcharse a Madrid y continuar allí su carrera si bien en la capital de España prorrumpió otra vocación aún no manifestada: escritora de cuentos infantiles ya con el pseudónimo de Marta Osorio.

Marta Osorio, como fue conocida a partir de entonces hasta el punto de omitir su verdadero nombre, dejó decenas de libros para niños que aún pueden encontrarse en las librerías. Muchos de ellos aparecieron en México y, una vez traducidos, en Estados Unidos y Canadá.

Marta Osorio. Foto: Miguel Santos

Agustín Penón huyó de España a Estados Unidos con su íntimo amigo, el director teatral William Layton, en 1956 perseguido por la policía franquista con la mítica maleta donde guardaba el resultado de sus indagaciones sobre Lorca y con el objetivo de escribir el libro que nunca acabó. Según Marta Osorio, Penón “conoció muy de cerca ese abismo de dolor, odios, venganza y resentimientos que la guerra había abierto entre los españoles y con seguridad temió que su libro causara aún más daño perjudicando a las personas que le habían ayudado”. Su carácter depresivo lo condujo al suicidio en 1976. La “maleta de Penón” pasó a manos de Layton, que se estableció en Madrid fundando una academia de interpretación que aún permanece abierta. Layton guardó la maleta durante años debajo de su cama hasta que la entregó al biógrafo de Lorca Ian Gibson para que preparara la edición. El libro, de poco más de 200 páginas, pasó sin pena ni gloria sepultado por el éxito de la biografía de Gibson, que incorporó algunos de los descubrimientos de Penón.

Layton entregó antes de morir la maleta a Marta Osorio quien, tras catorce años de trabajo, publicó en 2009 su extraordinaria versión personal del trabajo de Penón, un libro (Miedo, olvido y fantasía) donde se entrecruza la escritura de ambos y que constituye una de las principales indagaciones sobre la muerte de García Lorca y la Granada de 1936 y 1955. Penón invirtió todos sus ahorros, hasta el punto de arruinarse, en sonsacar los testimonios de los protagonistas directos que aún vivían entonces, incluido Ramón Ruiz Alonso, la persona que detuvo al poeta el 16 de agosto de 1936 en la casa de la familia Rosales.

En 2015, un año antes de su desaparición, Marta Osorio publicó el segundo libro a partir de los documentos hallados en la “maleta de Penón”: El enigma de una muerte. Crónica comentada de la correspondencia entre Agustín Penón y Emilia Llanos. El nuevo volumen complementa las circunstancias de la investigación de Penón e incluye las cartas que cruzó con Emilia Llanos, amiga de Lorca desde los años veinte y residente en Granada.

Durante los meses anteriores a su muerte, Marta Osorio preparó la edición de un conjunto de relatos para adultos escritos a lo largo de su vida para la editorial Comares que aún permanecen inéditos.

Personajes y/o lugares relacionados

Ver todos los Escritores y Periodistas relacionadosVer todos los Hispanistas e Investigadores relacionados