Morla Lynch, Carlos

Diplomático chileno, músico aficionado y escritor. Amigo de Federico García Lorca durante la II República. Dejó unas memorias y un libro sobre su amistad con el poeta. La importante correspondencia que ambos mantuvieron, donde supuestamente intercambian confidencias sobre su relación, fue retenida por la familia del diplomático que amenazó con destruirla.

Hijo de un diplomático chileno, Carlos Morla Vicuña, y una escritora y periodista feminista, Luisa Lynch, nació en París, pero debido al trabajo de su padre, fueron muchos los destinos en los que vivió durante su infancia, primero en Europa y después en América y Japón.

Entre Morla y Lorca crece una amistad fuerte pero llena de misterios aún sin desvelar: “Qué a gusto me siento con él, unidos ambos en la verdad del paisaje (…) confiándonos la verdad de lo que sentimos, la verdad de lo que pensamos…”, escribe Morla en sus diarios.

Realizó distintos trabajos en el Ministerio de Exteriores, escribió artículos y en 1920 se incorporó a la carrera diplomática, como secretario de la embajada de Chile en París. Se había casado años antes con Bebé Vicuña, habían perdido una hija pero les había sobrevivido otro, Carlos. En París tuvieron un salón donde se reunían intelectuales y artistas.

En 1928 fue destinado a Madrid. En sus primeras rondas por las librerías españolas le llama la atención un librito recién aparecido: Romancero gitano de García Lorca.  Entre ambos crece una amistad fuerte pero llena de misterios aún sin desvelar: “Qué a gusto me siento con él, unidos ambos en la verdad del paisaje (…) confiándonos la verdad de lo que sentimos, la verdad de lo que pensamos…”, escribe Morla en sus diarios. Pero lo cierto, como apunta Andrés Trapiello, es que de “esa verdad” no dice nada. ¿Es el enigma que oculta la correspondencia de Lorca y Morla retenida por la familia del diplomático? Su casa en la capital fue de nuevo centro de reunión de escritores e intelectuales. Pasarían por ella Federico García Lorca, Rafael Alberti, Vicente Aleixandre, Luis Cernuda, entre otros muchos, además de numerosos visitantes extranjeros de gira por España, como Arthur Rubinstein. Fue, sin embargo, con Federico con el que tuvo una relación más estrecha. El poeta lo visitaba casi a diario y tocaba el piano para los asistentes o leía sus obras. Su libro de memorias, En España con Federico, da cuenta pormenorizada de las visitas hasta el punto de que se puede considerar una especie de diario de la Generación del 27.

De 1936 a 1939 Carlos Morla Lynch convirtió la Embajada de Chile en un refugio para perseguidos de ambos bandos. Pablo Neruda dijo que hasta 4.000 personas le debieron la vida, entre ellas el escritor y falangista Rafael Sánchez Mazas o las familias de Manuel Azaña, Indalecio Prieto y Largo Caballero. En cambio, según diversos testimonios, no prestó ayuda al poeta alicantino Miguel Hernández. Los dos grupos de inquilinos que la guerra dividió en bandos irreconciliables vivían en espacios separados en la embajada. Todos los avatares vividos en la delegación de Chile quedaron recogidos en la segunda parte de sus memorias, España sufre. Finalmente, Morla Lynch escribió distintos informes diplomáticos en los que da cuenta del transcurrir de la guerra .

Tras la Guerra Civil fue destinado a Berlín y después a Suiza, Suecia y los Países Bajos. En 1959 fue nombrado embajador en Francia. En 1964, jubilado, volvió a Madrid donde muere en 1969. Entre sus obras más importantes está la citada En España con Federico García Lorca.