Alonso y Fernández de las Redondas, Dámaso

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Escritor y filólogo español perteneciente a la Generación del 27. En 1898 nace en Madrid, ciudad donde pasará la mayor parte de su vida y donde fallecerá en 1990. Su padre era de Ribadeo y su madre de Los Oscos (Asturias). Sus primeros años los pasó en Asturias, pero el bachillerato lo hizo con los jesuitas, en Madrid. Aunque su familia lo animó a estudiar ingeniería, pronto se decantó por los estudios literarios, quizá también influido por su amistad temprana con Vicente Aleixandre.

Fue licenciado en Derecho y doctor en Letras. Desde 1921 formó parte del Centro de Estudios Históricos y colaboró en los Cursos para Extranjeros de la Residencia de Estudiantes y en la Revista de Filología Española (de la que sería director al igual que de la colección Biblioteca Románica Hispánica de Gredos). Pasó nueve años enseñando Literatura y Lengua Españolas en universidades extranjeras y posteriormente fue catedrático en las universidades de Valencia, Barcelona y Madrid. Simultaneó sus estudios con sus obras de creación poética. Dirige el Instituto Antonio de Nebrija del Consejo Superior de Investigaciones Científicas y colabora en la Revista de Occidente y en Los Cuatro Vientos.

En 1929 se casó con la escritora Eulalia Galvarriato.

Dámaso Alonso estuvo con su madre en Granada. Lorca hizo de cicerone. Le enseñará la ciudad y lo sorprenderá en el Restaurante Sevilla, hoy desaparecido, presentándole a un camarero (el dueño del local) capaz de recitarle la ‘Soledad primera’ de memoria.

Dámaso Alonso encabezó la revalorización de Góngora en los años 20. Participó en el homenaje en 1927 al escritor barroco. La visita a Sevilla, que hicieron en tren siete literatos desde Madrid (Federico, Rafael Alberti, Gerardo Diego, Dámaso Alonso, Juan Chabás, Jorge Guillén y José Bergamín) junto a Ignacio Sánchez Mejías, promotor de la visita, es rememorada por Alonso en varios de sus textos. En la fiesta posterior en la finca de Sánchez Mejías, Dámaso recitó de memoria los mil noventa y un versos de la Soledad primera de Góngora lo que explica que la visita (inmortalizada en la foto de Pepín Bello) terminara con la coronación poética de Dámaso Alonso con una rama de olivo, reconocido como máxima autoridad sobre Góngora. En este año publicó una edición de las Soledades acompañando el texto de una paráfrasis o una casi traducción del poema gongorino. Se le adscribe por este y otros textos críticos a la corriente de la Estilística. También 1927 fue el año en el que fue galardonado con el Premio Nacional de Poesía.

Celebración del tricentenario de Góngora en el Ateneo de Sevilla en diciembre de 1927. De izquierda a derecha: Rafael Alberti, Federico García Lorca, Juan Chabás, Mauricio Bacarisse, José María Romero Martínez (presidente de la sección de literatura del Ateneo), Manuel Blasco Garzón (presidente del Ateneo de Sevilla), Jorge Guillén, José Bergamín, Dámaso Alonso y Gerardo Diego.
Celebración del tricentenario de Góngora en el Ateneo de Sevilla en diciembre de 1927. De izquierda a derecha: Rafael Alberti, Federico García Lorca, Juan Chabás, Mauricio Bacarisse, José María Romero Martínez (presidente de la sección de literatura del Ateneo), Manuel Blasco Garzón (presidente del Ateneo de Sevilla), Jorge Guillén, José Bergamín, Dámaso Alonso y Gerardo Diego.

Tras el viaje a Sevilla, Dámaso Alonso estuvo con su madre en Granada. Lorca hizo de cicerone. Le enseñará la ciudad y lo sorprenderá en el Restaurante Sevilla, hoy desaparecido, presentándole a un camarero (el dueño del local) capaz de recitarle la Soledad primera de memoria.

Posiblemente Dámaso Alonso asistió a la última lectura madrileña que Lorca pudo hacer, ‘La casa de Bernarda Alba’. Fue la noche del 12 al 13 de julio de 1936 en casa del doctor Eusebio Oliver, amigo y médico del padre de Federico, en la calle Lagasca, 28.

En 1929 coincide en Nueva York con Federico. Llegó unos meses después como visiting professor en Hunter College y comparte algunas de las reuniones adonde asiste también Federico. En sus escritos ha dejado constancia de la impresión que producía el poeta en su auditorio, con su personalidad, su piano y sus canciones.

Posiblemente Dámaso Alonso asistió a la última lectura madrileña que Lorca pudo hacer, La casa de Bernarda Alba. Fue la noche del 12 al 13 de julio de 1936 en casa del doctor Eusebio Oliver, amigo y médico del padre de Federico, en la calle Lagasca, 28.

Tras la guerra, permaneció en España, siendo considerado por la crítica un autor perteneciente a la poesía del desarraigo. Su libro Hijos de la ira fue fundamental en la poesía española de posguerra. Tras la contienda fue depurado y apartado de su puesto sin sanción. Posteriormente obtuvo, en 1941, la cátedra de Filología Románica en la Universidad de Madrid. Fue Académico de número desde 1945 y director de la Real Academia Española durante los años 1968 a 1982, sucediendo a Menéndez Pidal. Es también nombrado miembro de otras academias y asociaciones, como la Real Academia de Historia, la Modern Language Association o la Asociación de Hispanistas, que además preside de 1962 a 1965. La sala Dámaso Alonso de la RAE contiene la biblioteca del autor. Recibió el Premio Cervantes en 1978. Desde el 14 de febrero de 2007, la Biblioteca del Instituto Cervantes de Dublín lleva su nombre.

Falleció en 1990, en su casa de Madrid.