López Júlvez, Pilar

Bailarina y coreógrafa española, hermana de Encarnación López Júlvez, La Argentinita. Pasó su niñez en Madrid. Aprendió piano y solfeo y conoció a importantes figuras del flamenco desde muy pequeña. Con once años inició su carrera de forma independiente, cosechando éxitos en teatros como el Romea, La Latina y el Teatro Principal.

En 1933 formó parte del reparto de El amor brujo de Falla con su hermana, en Cádiz. A partir de ese momento, ambas trabajarían juntas, convirtiéndose Pilar en la segunda bailarina de la compañía. Con la colaboración de García Lorca formó parte de la Compañía de Bailes Españoles de La Argentinita.

Tras la muerte de La Argentinita, en 1945, Pilar deshace la compañía. Tardó un año en regresar a los escenarios, y lo hizo con un grupo propio integrado por prestigiosos bailaores como Manolo Vargas y figuras como Pastora Imperio.

Cuando en 1934 murió Ignacio Sánchez Mejías -el amante de Encarnación-, corneado por el toro Granadino en la plaza de Manzanares, ambas se marcharon a trabajar a Buenos Aires, desde donde emprendieron una gira americana. Volvieron a España poco antes de que estallara la Guerra Civil y a continuación emprendieron una larga gira viajando por numerosos países (Marruecos, Inglaterra, Bélgica…). Finalmente, se establecieron en Estados Unidos.

Tras la muerte de La Argentinita, en 1945, Pilar deshace la compañía. Tardó un año en regresar a los escenarios, y lo hizo con un grupo propio integrado por prestigiosos bailaores como Manolo Vargas y figuras como Pastora Imperio. Estrenó en esta época Pepita Jiménez, el Bolero de Ravel, una nueva versión de El Café de Chinitas, etcétera. Salió de España y recorrió Europa y América. A finales de la década de los cuarenta y durante los cincuenta amplió su repertorio con una adaptación de la obra poética de Federico. En 1952 estrenó en Valencia el Concierto de Aranjuez de Joaquín Rodrigo. En la década siguiente incorporó a su compañía a dos jóvenes promesas,  Antonio Gades y Mario Maya. Los años 70 representaron la culminación de la fama de Pilar López. El repertorio se amplió con obras de Bizet, entre otros.

Entre sus numerosas condecoraciones y premios destacan el Premio Nacional Coreográfico Amadeo Vives (1947), dos Copas de Plata en Nueva York a la Popularidad, Medalla de Oro del Festival japonés de Osaka (1960), Cruz de Oro del Instituto Internacional de Cultura parisino (1965), Saggitario D’Oro de Italia (1976), Premio Puente de Triana de Plata (1980) y Medalla Honorífica del Festival de Música y Danza de Granada (2002).

Estuvo casada con el director de orquesta Tomás Cruz y heredó la biblioteca del poeta ganadero Fernando Villalón.

Murió el 25 de marzo de 2008 a los 95 años.