Prieto Muñoz, Gregorio

Pintor, fotógrafo e ilustrador de libros, vinculado a la Generación del 27, a muchos de cuyos miembros trató antes y después de la Guerra Civil, nacido en Valdepeñas el 2 de mayo de 1897 y fallecido en la misma ciudad, a los 95 años, el14 de noviembre de 1992. Prieto estuvo unido a los movimientos de vanguardia del siglo XX, como el cubismo o el futurismo. En 1945, durante el exilio en Londres, junto con los escritores Carlos Edmundo de Ory, Eduardo Chicharro Briones y Silvano Sernesi, lanzó el postismo, que aspiraba a ser la “síntesis de todas las vanguardias literarias”.

Pese a la oposición de su padre, Prieto -un adolescente que dibujaba a escondidas- logró con 18 años ser admitido en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, lo que le permitió ganar diferentes becas y presentar su primera exposición en el Ateneo de Madrid. En esta ciudad entabló amistad con algunos de los más importantes representantes de la Generación del 27 con quienes forjará una relación que durará hasta sus años de expatriado en Londres. Rafael Alberti y Luis Cernuda fueron sus dos primeros contactos. En 1924 conoció a Federico García Lorca y a Vicente Aleixandre.

“Solo el misterio nos hace vivir, solo el misterio”. Con este encabezamiento comienza una de las cartas que Federico escribió a Prieto al inicio de su amistad. “Querido amigo: desde esta vega granadina te envío mi más sincero recuerdo. Estoy rodeado de chopos y de cielo claro y transparente”, escribe Lorca desde Asquerosa, nombre que en el remite Federico cambia por el de Apeadero de San Pascual, una pequeña estación de ferrocarril de la que se conservan algunas ruinas.

La correspondencia incluye una curiosa carta firmada y escrita a ocho manos y datada en Madrid el diez de octubre de 1931 que da idea de los fuerte vínculos amistosos de Prieto con el 27. “¡Mi querido Gregorio! Estamos en casa de Vicente con Federico y Ernesto. Te recordamos con mucho cariño” (Manuel Altolaguirre). “Queridísimo Gregorio: Sirva esta tarjeta de fe notarial del cariño, lealtad y admiración que te tengo. Un abrazo muy grande de Federico [García Lorca]”. Vicente Aleixandre añade: “Espero que no des crédito nunca más a la mala lengua”. La carta contiene también palabras de saludo de Ernesto Giménez Caballero, editor de La Gaceta Literaria, y de Vicente Aleixandre.

En 1925 Prieto había ampliado estudios en París lo que le facilitó el contacto con los surrealistas. Un año después participó en la Bienal de Venecia, una experiencia que le abrió las puertas de Italia. Tras viajar por Italia, Grecia y Egipto, sus obras se poblaron de marineros y maniquís de iconografía homosexual.

En 1928 obtuvo una beca en la Academia de España en Roma. Sus amistades de aquellos años fueron con creadores como Giorgio de Chirico, Filipo Marinetti y Alberto Moravia. En la Academia de Roma, en los años treinta, coincidió con Valle-Inclán. No fue una relación fácil. Valle-Inclán acusó a Prieto y a sus amigos, también becados, de haberse apropiado de la Academia y de permanecer allí pese a que el tiempo de estancia ya había vencido. Ambos porfiaron ante las autoridades republicanas. Valle, amargado, incumplió sus compromisos académicos y huyó a Madrid a la espera de que el Gobierno le autorizara a dejar Roma.

La Guerra Civil lo impulsó a dejar España y a refugiarse en Londres donde convivió con Luis Cernuda. Su regreso a España abrió un periodo decisivo cargado de trabajo: escribe artículos, expone en repetidas ocasiones e ilustra un centenar de libros de, entre otros, John Milton, Shakespeare y García Lorca.

En la última etapa de su vida recibió la medalla de oro de las Bellas Artes y el nombramiento como académico honorario de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

En 1968 se constituyó en Valdepeñas la Fundación Gregorio Prieto de la que depende el museo. Fue inaugurada en 1990, dos años antes de su fallecimiento.