Leimdörfer, Gerda

Hija del redactor-jefe del Berliner Zeitung am Mittag, principal periódico judío de Berlín, y esposa de Salvador Vila Hernández (arabista, profesor y rector de la Universidad de Granada en 1936). Vila conoció a Gerda en Berlín en el transcurso de  un viaje para ampliación de estudios en 1928. Ella, estudiante de Lenguas Modernas, tenía 20 años y él 24. Se casaron en 1932 y al año nació su único hijo, Ángel. Residieron en Madrid donde Salvador, además de su puesto en la Universidad Central, simultaneaba sus clases como adjunto de la Escuela de Estudios Árabes. En 1934 se trasladan a Granada después de que Vila obtuviera la Cátedra de Cultura Árabe e Instituciones Musulmanas.

En octubre la policía franquista detiene a Gerda y Salvador en Salamanca y los traslada a Granada. Gerda es encarcelada. El 23 de octubre Salvador, en compañía de otras 28 personas, es fusilado en Víznar.

La pareja, a su llegada a Granada, encontró una ciudad bifronte: tolerante y abierta, por un lado, e inmovilista e intransigente por otro. Fueron, no obstante, años apacibles para la pareja que pronto se quebraron con la llegada de Hitler al poder y la persecución sin tregua de los judíos que afectó a la familia de Gerda residente en Alemania. En el bienio 1934-35, tras la noche de los Cuchillos Largos, las pocas esperanzas de los judíos se esfumaron. Los nazis cerraron el periódico donde trabajaba Emil Leimdörfer, el padre de Gerda, y el acoso se acrecentó. En 1935 un grupo de la Gestapo registró su casa berlinesa y Cecilia, la madre, sufrió una primera hemiplejía que le dejó paralizado medio cuerpo. El hostigamiento indujo a los padres de Gerda, junto con su hijo menor de 17 años, a trasladarse a Granada. El clima de tensión que encontraron, sin embargo, en España no era sustancialmente mejor.

En abril de 1936 su marido fue elegido rector provisional de la Universidad de Granada. Al acabar el curso, Vila y su familia marchan de vacaciones a Salamanca, la ciudad natal de Savador, donde les sorprende el 18 de julio la Guerra Civil. El rector es destituido de inmediato y sustituido por Antonio Marín Ocete. En octubre la policía franquista detiene a Gerda y Salvador en Salamanca y los traslada a Granada. Gerda es encarcelada. El 23 de octubre Salvador, en compañía de otras 28 personas, es fusilado en Víznar, en el entorno donde a mediados de agosto había perdido la vida García Lorca. Su cuerpo fue arrojado a una fosa común.

Gerda conoce en prisión la muerte de su marido. Gracias a la intercesión de Manuel de Falla ante las autoridades franquistas acepta salvar su vida a cambio de abjurar del judaísmo y convertirse al catolicismo; el trueque incluye canjear su nombre de pila por el de María Angustias. Cuando salió de la cárcel no se sabe si marchó inmediatamente a Salamanca o si permaneció algún tiempo en Granada junto a su hijo y su familia política.

La familia se dispersó. Mientras ella seguía en España su padre cruzó la frontera, fue detenido y permaneció tres meses internado en el campo de exterminio de Dachau.  Su madre murió tras ser arrestada a causa del Progrom de Viena de 1938.

Gerda y su padre no se pudieron abrazar hasta 1946. Gerda, que hizo lo posible por reivindicar toda su vida la memoria de su marido asesinado, encontró trabajo en Londres y más tarde se casó con otro español, Manuel Pulgar, que convirtió la historia de Vila en un relato novelado. La pareja solía visitar cada verano Salamanca.

La senilidad le hizo olvidar todos los idiomas que conocía salvo el español, que utilizó hasta el final de sus días.

Murió en Londres el 10 de marzo de 1980.