Martínez Nadal, Rafael

Escritor y periodista, amigo íntimo de Federico García Lorca. Mantuvo con él una copiosa correspondencia y ha aportado numerosos testimonios muy valiosos sobre su vida y su obra. Se considera el único depositario de la obra El público, que dio a conocer en 1970. Sin embargo, Isabel García Lorca pone en duda en sus memorias, Recuerdos míos, publicadas en 2002, la procedencia legítima de algunos manuscritos y sugiere que los tomó sin permiso del domicilio madrileño durante la Guerra Civil.

Según su propio testimonio, Martínez Nadal fue la última persona que vio a Lorca en Madrid el 16 de julio de 1936 antes de partir en tren hacia Granada para celebrar en la Huerta de San Vicente la festividad de San Federico el 18 de julio.

En la Residencia de Estudiantes conoció a Lorca. A partir de ahí se iniciará entre ambos una amistad que durará hasta dos meses antes del asesinato del poeta.

Martínez Nadal estudió Derecho en Madrid, al mismo tiempo que cultivaba la amistad con intelectuales y deportistas de la época. Él mismo fue un destacado boxeador al tiempo que participaba en los círculos contrarios a la dictadura de Primo de Rivera.

Casado con Jacinta Castillejo, en 1934 se traslada a vivir a Londres, aunque venía con frecuencia a España. En Inglaterra trabajó como corresponsal periodístico. Durante la Guerra Civil usó el pseudónimo de Antonio Torres. La madre de Jacinta era británica y su padre era el famoso médico republicano José Castillejo, uno de los reformadores más activos de la Institución Libre de Enseñanza, promotor de la Residencia de Estudiantes. Allí, en la Colina de los Chopos, conoció a Federico García Lorca. A partir de ahí se iniciará entre ambos una amistad que durará hasta dos meses antes del asesinato del poeta.

En 1935 es nombrado Assistan Lecturer en el King’s College. Al comenzar la Guerra Civil se encuentra en España preparando las vacaciones y desde un principio la ve como un “tremendo disparate” por lo que, a pesar de considerarse “republicano de toda la vida” elude tomar parte en el conflicto. Regresa a Londres  y comienza en la BBC una serie de programas con el título de La voz de Londres en que trata asuntos relativos a España y la guerra.  Su relación con los exiliados españoles fue intensa y logró reunir y publicar numerosos libros de vivencias y textos.

En 1963 publicó por primera vez en la revista Residencia de México El último día de Federico García Lorca en Madrid donde reconstruye las últimas horas del poeta antes de partir rumbo a Granada y sus dudas sobre si quedarse o no en Madrid. “Rafael, estos campos se van a llenar de muertos”, le confió Lorca premonitoriamente aquel 16 de julio. Cuando ya iban a salir camino de la estación, Lorca le entregó el manuscrito de El público: “Abrió un cajón de la mesa y sacando un paquete me dijo: `Toma. Guárdame esto. Si me pasara algo lo destruyes todo. Si no, ya me lo darás cuando nos veamos´”.

Isabel García Lorca desconfía de ese relato. “Yo sospecho que algunos [manuscritos de Lorca procedían] de los cajones de su mesa durante la guerra, pues el portero, que lo conocía bien, sé que le dejó entrar varias veces. Si no ¿cómo se explica que tuviera cartas mías a Federico, hasta una postal que le mandé desde Epidauros? Nunca creí en la historia que contaba del manuscrito de El público […]. ¿Es que pudo Federico sospechar cuál sería su sino? […]. Yo debía haberlo recogido todo antes de salir de Madrid, pero no lo hice. No pude”.

Son numerosos sus libros relacionados con el exilio español en Inglaterra, Luis Cernuda, el hombre y sus temas; José Castillejo, el hombre y su quehacer en ‘La Voz de Londres’; Republicanos y monárquicos en el exilio, 1944-1956; Miguel de Unamuno, Dos viñetas, y José María Quiroga Pla, hombre y poeta desterrados en París (1951-1955), Federico García Lorca. Mi penúltimo libro sobre el hombre y el poeta.

Murió en Madrid a los 96 años.