La carocas y Ángel Barrios

El 22 de febrero, el Ayuntamiento aprobó conceder las 12.000 pesetas solicitadas para la organización del Concurso de Cante Jondo de 1922. Manuel de Falla, felicísimo y fatigado, escribió a Cambridge a su amigo el musicólogo John B.Trend: “Pero ¡cuánto me está dando que hacer esto! […] ¡Y cuántos disgustos! Uno de los enemigos del concurso es… (¡quién lo hubiera pensado!) el examigo Ángel Barrios!”.

¿Qué pasó con Ángel Barrios y con su padre Antonio Barrios, El Polinario, para que no participaran en la fase final de un certamen que se gestó en su taberna de la Alhambra y donde Federico García Lorca ideó fotografiar en 1918 las cuatro escenas de La historia del tesoro con Ángel Barrios, Manuel Ángeles y Miguel Pizarro. ¡Un conflicto de intereses! El católico Falla resolvió con estas palabras las críticas de Barrios: “Perdónalo, Padre, porque no sabe lo que hace”.

Reunión en El Polinario: Benito Pérez Galdós (sentado en la mesa), Ángel Barrios (con un violín) y Antonio Barrios 'El Polinario' (sentado en el suelo). Foto: Archivo del Patronato de la Alhambra y el Generalife.
Reunión en El Polinario: Benito Pérez Galdós (sentado en la mesa), Ángel Barrios (con un violín) y Antonio Barrios ‘El Polinario’ (sentado en el suelo). Foto: Archivo del Patronato de la Alhambra y el Generalife.

Barrios había pedido ayuda económica para un proyecto suyo de conciertos y bailes españoles con el título de Danzas de Arte Gitano que guardaba ciertas similitudes y que si bien ese año no contó con ayudas municipales sí las logró un año después. En 1923 lo celebró con el título de Gran Festival de Canto Andaluz y Danzas del Arte Gitano. Hoy nadie lo recuerda. Pese al choque con Falla, en 1924 se restablecieron las amistades.

Pero en aquellos días se mantenía la gresca. Las carocas (las coplillas satíricas que se cuelgan en Granada durante el Corpus) aprovecharon la contienda: “Tal es la fecundidad / de sus bellos ideales, / que una culta sociedad / va a dejar a la Ciudad / sin fondos municipales”. Y otra más: “Granada en su desvarío / es mar revuelto y sin fondo. / De tu antiguo poderío / sólo te queda ¡Dios mío! / ser cuna del cante jondo”.

La polémica de Granada trascendió a toda España después de que el escritor noventayochista, antitaurino y antiflamenquista Eugenio Noel, seudónimo de Eugenio Muñoz Díaz, lanzara la primera andanada en la prensa madrileña.

A Falla y a los impulsores del concurso aún les quedaban, al lado del éxito, otros dolores de cabeza que soportar.