TEA_08-15

La escena de las lavanderas (Acto II, Cuadro I) está inspirada en las mujeres que Lorca solía encontrar en sus paseos juveniles en la fuente La Carruca, hoy desaparecida, en las orillas del río Cubillas, entre Pinos Puente y Valderrubio.

Las lavanderas, en la obra, cantan en tono despreocupado canciones alusivas a la infecundas: “Yo planté un tomillo, / yo lo vi crecer. / El que quiera honra / que se porte bien (Ríen)”. O hacen crueles alusiones: “Esas machorras son así: cuando podían estar haciendo encajes o confituras de manzanas les gusta subirse al tejado y andar descalzas por esos ríos”.